
Título: Nacida del fuego (Hermanas Concannon I)
Autor: Nora Roberts
Editorial: Suma de Letras
Publicación:2007
ISBN: 9788483650066
Nº de páginas: 395
Precio: 5 € (2ª mano)
Link de referencia
Autor: Nora Roberts
Editorial: Suma de Letras
Publicación:2007
ISBN: 9788483650066
Nº de páginas: 395
Precio: 5 € (2ª mano)
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Reseña editorial: El mismo día que Maggie Concannon, una joven e independiente artista del vidrio soplado, vende sus primeras piezas, un duro golpe sacude a su familia. Pensando que refugiarse en el trabajo es la mejor forma de superar su dolor, Maggie se centra en su delicada y magnética obra, que entonces llama la atención de Rogan Sweeney, un elegante galerista dublinés que, fascinado por la fuerza que transmiten las esculturas de Maggie, se propone convertirla en una estrella.
Pero Rogan pronto descubrirá que la tarea no resulta fácil, pues Maggie es una mujer temperamental e indomable, dueña de sus propias ideas. Sin embargo, los dos acabarán inevitablemente devorados por el mismo fuego que moldea el cristal, un fuego, el del amor, capaz de sanar todas las heridas. Aunque, para descubrirlo, Maggie deberá dar el paso más difícil: entregarse y confiar.
Desvarío acatarrado
Si para algo útil sirve una buena gripe es para poder atrincherarte en tu dormitorio con una provisión de elementos de primera necesidad, a saber: kleenex, medicinas varias, termómetro, agua y libros. Entre la fiebre, sonarse la nariz, dormitar de agotamiento, intentar respirar, etc, siempre da tiempo a leer algo, sobretodo cuando se te pasa el dolor de cabeza gracias a las drogas que metes en el cuerpo alegremente ("Toma mamá!! esto me vino bien para mi catarro!!" y una desesperada, y con memoria cero para las alergias medicamentosas, se mete entre pecho y espalda lo que haga falta para seguir respirando, xDD) Así pues, en cuatro días de hacer de mi cama mi castillo, he conseguido leer este y otro más que reseñaré en pocos días.
A mí Nora Roberts me tiene loca. Paso con ella de la admiración más encendida al "pero eto qué é". Tranquilas. Este libro, que tenía comprado de oferta (cómo no) y guardado sin apenas echarle un vistazo, no ha sido una decepción. A lo mejor porque al comprarlo no leí muy bien la sinopsis y pensé todo este tiempo que la cosa iba de sobrenatural (cosa que no es lo que mejor se le da a la Roberts, para qué vamos a engañarnos...) Me parecía a mí que la saga iba a ir de tres hermanas con poderes o algo así. Nop. Este es de los libros rosa-rosa de la Roberts. Pero hay que matizar que dentro de sus libros rosas, es de los más salvables, sobretodo por la fuerza de los personajes.
El personaje principal, Margaret Mary, como le gusta llamarla a Rogan para enrabietarla, es, como el color de su pelo y el título del libro indican, puro fuego. Toda pasión y temperamento, que vuelca en su frágil y espléndido arte del vidrio. He de decir que las escenas de la creación de sus piezas en el taller me han resultado muy realistas, muy bien narradas, parecía que asistía a la creación de esa burbuja de vidrio que poco a poco iba tomando la forma que ella había soñado y que se empeñaba en arrancarle al fuego... Creo que para un autor es muy fácil crear un personaje así descrito, puro fuego, pero Maggie lo lleva hasta las últimas consecuencias, para ella no es una pose o una tapadera, es su forma de ser, si te gusta bien, y si no también. Criada por una madre espantosa y amargada, y un padre maravilloso, ha asumido las actitudes masculinas como buenas y las ha hecho suyas: es malhablada, deslengüada, viste como un pillo, le importa un pito la casa o la cocina o el maquillaje o... lo único que le importa es su familia y su arte.
Y con este dechado de virtudes se encuentra el heredero de galerías de arte internacionales y nacido millonario Rogan Sweenye. Criado con cuchara de plata y acostumbrado a mujeres suaves, dulces y cultas. Que inmediatamente ve como su líbido se dispara cuando conoce a la pelirroja malhablada que se niega a responder al teléfono por sistema. Que no quiere entrar en la comercialización de su arte. Que no quiere ser rica... bueno, espera... eso sí... pero vendiéndole a quién le caiga bien a ella solamente!! Jajajaja, la sinceridad ante todo!! Rogan, afortunadamente no es tonto ni un personaje plano, sino que la Roberts nos ha dibujado a un protagonista maquiavélico e inteligente que sabrá manejar como nadie a la temperamental artista a la que admira casi tanto como ama.
La Roberts ha sabido rodearlos de unos secundarios cuando menos interesantes. Una se queda con las ganas, al terminar la novela, de continuar leyendo la historia de Brie (y la de la tercera y totalmente desconocida hermana bastarda) Murphy, el incondicional amigo, sin saber por qué, nos transmite un poco de dulzura y tristeza a la vez. Odias a muerte a la madre. Admiras a Lottie. Te ríes con la abuela Sweenye y su recién descubierto sexo a la tercera edad, ;) y no puedes por menos que querer a Joseph y su por fin conseguido amor.
Reflexión: aunque queramos pensar que la literatura no se fija en modas, eso es una solemne chorrada. Como la música, como el vestir, todo va por tendencias. Una de las cosas que me sorprendió en la novela fue el unir a dos protagonistas tan distintos como una artista del vidrio criada en una granja y sumergida totalmente en un ambiente rural con un "ejecutivo" millonario y cosmopolita. Así que me fui a ver la fecha de publicación inicial. 1994. No falla, los años 80 y Harold Robbins hicieron que también en buena parte de los 90 los protas tuvieran que ser morenos, millonarios y cosmopolitas. Más o menos como ahora, que si no tienes un par de colmillos, no eres nadie.
Ups, se me olvidaba un último apunte. Maravillosa y encendida manera de describir las escenas amorosas sin caer en la descripción detallada de ninguna de las anatomías. Hacía tiempo que no leía algo tan elegante y caliente a la vez. (Bueno, lo de caliente no estoy segura, a lo mejor era mi propia fiebre, jajaja)
Pero Rogan pronto descubrirá que la tarea no resulta fácil, pues Maggie es una mujer temperamental e indomable, dueña de sus propias ideas. Sin embargo, los dos acabarán inevitablemente devorados por el mismo fuego que moldea el cristal, un fuego, el del amor, capaz de sanar todas las heridas. Aunque, para descubrirlo, Maggie deberá dar el paso más difícil: entregarse y confiar.
Desvarío acatarrado
Si para algo útil sirve una buena gripe es para poder atrincherarte en tu dormitorio con una provisión de elementos de primera necesidad, a saber: kleenex, medicinas varias, termómetro, agua y libros. Entre la fiebre, sonarse la nariz, dormitar de agotamiento, intentar respirar, etc, siempre da tiempo a leer algo, sobretodo cuando se te pasa el dolor de cabeza gracias a las drogas que metes en el cuerpo alegremente ("Toma mamá!! esto me vino bien para mi catarro!!" y una desesperada, y con memoria cero para las alergias medicamentosas, se mete entre pecho y espalda lo que haga falta para seguir respirando, xDD) Así pues, en cuatro días de hacer de mi cama mi castillo, he conseguido leer este y otro más que reseñaré en pocos días.
A mí Nora Roberts me tiene loca. Paso con ella de la admiración más encendida al "pero eto qué é". Tranquilas. Este libro, que tenía comprado de oferta (cómo no) y guardado sin apenas echarle un vistazo, no ha sido una decepción. A lo mejor porque al comprarlo no leí muy bien la sinopsis y pensé todo este tiempo que la cosa iba de sobrenatural (cosa que no es lo que mejor se le da a la Roberts, para qué vamos a engañarnos...) Me parecía a mí que la saga iba a ir de tres hermanas con poderes o algo así. Nop. Este es de los libros rosa-rosa de la Roberts. Pero hay que matizar que dentro de sus libros rosas, es de los más salvables, sobretodo por la fuerza de los personajes.
El personaje principal, Margaret Mary, como le gusta llamarla a Rogan para enrabietarla, es, como el color de su pelo y el título del libro indican, puro fuego. Toda pasión y temperamento, que vuelca en su frágil y espléndido arte del vidrio. He de decir que las escenas de la creación de sus piezas en el taller me han resultado muy realistas, muy bien narradas, parecía que asistía a la creación de esa burbuja de vidrio que poco a poco iba tomando la forma que ella había soñado y que se empeñaba en arrancarle al fuego... Creo que para un autor es muy fácil crear un personaje así descrito, puro fuego, pero Maggie lo lleva hasta las últimas consecuencias, para ella no es una pose o una tapadera, es su forma de ser, si te gusta bien, y si no también. Criada por una madre espantosa y amargada, y un padre maravilloso, ha asumido las actitudes masculinas como buenas y las ha hecho suyas: es malhablada, deslengüada, viste como un pillo, le importa un pito la casa o la cocina o el maquillaje o... lo único que le importa es su familia y su arte.
Y con este dechado de virtudes se encuentra el heredero de galerías de arte internacionales y nacido millonario Rogan Sweenye. Criado con cuchara de plata y acostumbrado a mujeres suaves, dulces y cultas. Que inmediatamente ve como su líbido se dispara cuando conoce a la pelirroja malhablada que se niega a responder al teléfono por sistema. Que no quiere entrar en la comercialización de su arte. Que no quiere ser rica... bueno, espera... eso sí... pero vendiéndole a quién le caiga bien a ella solamente!! Jajajaja, la sinceridad ante todo!! Rogan, afortunadamente no es tonto ni un personaje plano, sino que la Roberts nos ha dibujado a un protagonista maquiavélico e inteligente que sabrá manejar como nadie a la temperamental artista a la que admira casi tanto como ama.
La Roberts ha sabido rodearlos de unos secundarios cuando menos interesantes. Una se queda con las ganas, al terminar la novela, de continuar leyendo la historia de Brie (y la de la tercera y totalmente desconocida hermana bastarda) Murphy, el incondicional amigo, sin saber por qué, nos transmite un poco de dulzura y tristeza a la vez. Odias a muerte a la madre. Admiras a Lottie. Te ríes con la abuela Sweenye y su recién descubierto sexo a la tercera edad, ;) y no puedes por menos que querer a Joseph y su por fin conseguido amor.
Reflexión: aunque queramos pensar que la literatura no se fija en modas, eso es una solemne chorrada. Como la música, como el vestir, todo va por tendencias. Una de las cosas que me sorprendió en la novela fue el unir a dos protagonistas tan distintos como una artista del vidrio criada en una granja y sumergida totalmente en un ambiente rural con un "ejecutivo" millonario y cosmopolita. Así que me fui a ver la fecha de publicación inicial. 1994. No falla, los años 80 y Harold Robbins hicieron que también en buena parte de los 90 los protas tuvieran que ser morenos, millonarios y cosmopolitas. Más o menos como ahora, que si no tienes un par de colmillos, no eres nadie.
Ups, se me olvidaba un último apunte. Maravillosa y encendida manera de describir las escenas amorosas sin caer en la descripción detallada de ninguna de las anatomías. Hacía tiempo que no leía algo tan elegante y caliente a la vez. (Bueno, lo de caliente no estoy segura, a lo mejor era mi propia fiebre, jajaja)

