26 noviembre 2011

La doncella - Jude Deveraux


Título: La doncella
Autor: Jude Deveraux
Editorial:Javier Vergara Editor
Publicación: 1989
ISBN: 95015091176
Nº de páginas: 275
Precio: 5 € (mi edición antigua, la actual está descatalogada)
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Reseña editorial: Él era sabio, fuerte y valiente. Su destino era ser rey.
Ella era joven, hermosa, una princesa guerrera. Su destino era amarlo.

Pero cuando se conocieron sólo eran un hombre y una mujer, consumidos por una pasión tan súbita y tan profunda, que el mundo estalló con el primer beso. Después, cuando el beso aún ardía en sus labios, Jura descubrió que aquel caballero no era otro que el odiado príncipe Rowan, un usurpador del trono.

Furiosa, Jura decidió ser la enemiga de ese príncipe cuyo hermoso rostro la atormentaba de día y de noche. Pero nada detendría a Rowan, decidido a ganar la guerra... y nada lo detendría en su afán de conquistar a la valiente y bella Jura, para convertirla en su esposa, su reina, su amor...

Desvarío guerrero (y la originalidad no para, oye, no para...)

Como estoy sumergida de lleno en la fantasía épica de El nombre del viento (más de 800 páginas) , después de un "breve" inciso frikie para re-re-releer Amanecer tras ver a ese pedazo de cacho de trozo de macizo de Edward en el cine (¡¡2 veces!!- yo era la que chillaba aquello de "pero qué bueno está!!"), he pensado hacer un desvarío sobre este libro que me releí en una mañana de sábado, xDDD.

Bueno, está claro que es un libro romántico, rosa-rosa, lectura ligera y todo lo que quieran llamarle. Muy Deveraux. Pero si bien el grueso de la producción de esta autora pertenece a la literatura puramente romántica, muchas veces encuentras un pequeño click que te enciende la neurona y que se sale de lo común del género. A esta novela también le pasa. Reconozco que las 2 - o 3, o 4- veces que la he leído desde que la tengo, siempre ha conseguido arrancarme una sonrisa, cuando no francamente risas, ante los avatares de los protagonistas. La autora intercambia los roles normales en toda novela histórica romántica que se precie de serlo, y convierte al protagonista en un ser angelical, rubio, aparentemente frágil (esconde sus musculitos bajo trajes lujosos), intelectual y enemigo de la violencia. Así que le toca ser a Jura (vaya nombrecito) la mala bestia de la peli. Criada con una espada en la mano, forma parte de la guardia femenina del rey, domina todas las armas, y es poco dada a la reflexión, por decir algo, xDDD.

Rowan, un príncipe en el exilio desde su nacimiento, regresa a su pequeño país, Lanconia (que aparecerá como escenario de otra novela, La princesa, ya en pleno siglo XX), pues su padre le reclama desde su lecho de muerte. Ha sido criado toda su vida para heredar la responsabilidad de la corona, pero claro, eso no lo saben sus súbditos. Éstos sólo saben pelear entre ellos, las distintas tribus se odian a muerte, cuando no mucho más, y el pobre Rowan asume la titánica tarea de convertirlos en una sóla nación unida. Mientras escribo esto, no puedo evitar reirme entre dientes ante las duras pruebas a las que se ven sometidos él y sus súbditos, que piensan directamente que les ha tocado en suerte un rey que está como una cabra, y que cuánto antes lo maten sus enemigos, mejor que mejor, jajaja. ¿Dónde se ha visto un rey que prefiere el diálogo a la lucha?

Este extraño heredero es una eterna fuente de mortificación para Jura, que cada vez que intenta defenderle de algún ataque enemigo, se ve defendida galantemente por ese alfeñique rubio que pretende arreglarlo todo con persuasión y sonrisas. Por su parte, Rowan siempre ha soñado con encontrar una mujer que sea para él un auténtico "descanso del guerrero": femenina, suave y encantadora. No entiende, hasta que es demasiado tarde, lo muy bruta que puede llegar a ser Jura. El proceso de conocerse y entenderse entre ellos, ese tira y afloja clásico, ocupa gran parte de la novela, aunque no la mejor.

Lo peor: el evidente esfuerzo de la autora por crear un héroe atípico, hace que Rowan a veces parezca demasiado inocentón. El personaje oscila entre la sabiduría, la templanza y la precaución de un viejo sabio, y la inocencia y temeridad de un niño, aunque eso le confiere encanto, no es muy consecuente que digamos. Aunque a lo mejor sí... (marisan se recuerda en la sala de cine, peinada con dos coletas por una apuesta con sus amigas - era un intento de parecer quinceañera loca, jajaja- y suspirando emocionada a la pantalla)

Lo mejor: la interacción entre dos culturas tan diferentes, si es que a los lanconianos se les puede llamar cultura... para hacerse una idea piensen en Esparta (Urr, Urr, Urr). Las carcajadas que brotan del humor absurdo de algunas situaciones ("¿y cuando hablas con Dios, Él te contesta?").

Breve inciso final: a tenor de una pregunta hecha en Bookeater, he pensado en cómo recomendar especialmente un libro, sea del género que sea, sin darle una nota, y sin dejarme llevar por la efervescencia de mi entusiasmo al terminar de leer. Creo que la mejor recomendación posible sería releerselo (sí, una de mis manías es la relectura) Y éste, como he dicho ya, me lo he leído unas cuantas veces a lo largo de los años. Si quieren lectura romántica, ligera y humorística, para pasar el rato, éste es su libro, xDDD.


Publicado por marisan en 7:37

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